AEB por el medio ambiente

Es un hecho que la contaminación provocada por los combustibles fósiles representa una de las principales causas del calentamiento global.

En los últimos 50 años el aumento promedio de la temperatura del planeta casi se duplicó respecto a los 50 años anteriores. Además, en los primeros 10 años del siglo XXI la temperatura aumentó en promedio de 5º Fahrenheit. La temperatura aumenta debido a la emisión constantemente en aumento de gas invernadero; estos gases encierran los rayos solares dentro de la atmósfera causando precisamente el efecto invernadero, que provoca el aumento de la temperatura.

Las consecuencias ya son drásticamente evidentes: campos de nieve y glaciares se están derritiendo cada vez más rápido, provocando un aumento progresivo del nivel del mar, pero al mismo tiempo, se expanden las áreas desérticas del planeta, poniendo en riesgo el abastecimiento de alimento. Mientras tanto, aumentan vertiginosamente los fenómenos climáticos catastróficos: estos trastornos repercuten inevitablemente en la población humana sobre todo en el África Sahariana, en el sur de Asia y en Latinoamérica. Europa también no está exenta de estas transformaciones: particularmente en la cuenca del Mediterráneo, en Escandinavia y en el Ártico.

El principal gas invernadero es el Anhídrido Carbónico (CO2), junto con el Metano (CH4) y el Óxido nitroso (N2O): la concentración en la atmósfera de CO2 aumentó exponencialmente desde el inicio de la Era industrial hasta hoy. Las emisiones ligadas a la actividad industrial pasaron de 0 a 26,6 billones de toneladas (teniendo en cuenta exclusivamente las emisiones derivadas de procesos de combustión).

pm10 emissionsGran parte del aumento del calentamiento de la atmósfera detectado en los últimos 50 años se atribuye a la actividad humana: de hecho, el CO2 es causado por las emisiones contaminantes en el aire producidas por industrias, calefacción de edificios públicos y privados y no en último lugar, por los transportes. En Europa, los medios de transporte son los principales responsables de la presencia de sustancias nocivas en el aire (particularmente Ozono, Partículas atmosféricas PM10 y Dióxido de nitrógeno), sobre todo en áreas urbanas. Se estima que más del 20% de la población urbana en Europa está expuesta a niveles de contaminación superiores a los valores límite, con efectos dramáticos en la salud. 

El sistema de transporte desafortunadamente presenta una evolución que está en contraposición con la sostenibilidad ambiental. La demanda de movilidad continúa creciendo (en Italia, por ejemplo, durante el periodo 1990-2006, el transporte de pasajeros aumentó un 21% mientras que el de mercancías un 32%) y por lo tanto, también la combustión de combustibles fósiles.

Todos los días, cada uno de nosotros contribuye dañando el clima, utilizando combustibles fósiles altamente contaminantes. Los gobiernos no son los únicos que pueden tomar medidas para sustituir las fuentes de energía “sucia” con fuentes de energía limpia: todos podemos hacer algo para detener el calentamiento global. Nuestras elecciones pueden marcar la diferencia. ¿Pero qué elegir?

El uso de vehículos Euro 4 o de biocombustible no aporta una ventaja concreta a largo plazo: de hecho, los vehículos Euro 4 si bien en menor cantidad, contaminan de manera significativa, en cambio, los vehículos de biocombustible quitan recursos a los cultivos agrícolas causando problemas económicos  en muchos países, especialmente aquellos más pobres.

natural gas emissionsConvertir el propio automóvil de gasolina a Gas natural o GLP es el primer paso para demostrar la conciencia ecológica global que se tiene. El Gas natural, en particular, es la forma más limpia, segura y útil de energía, además de ser la alternativa más ecológica que está comercialmente disponible. Este reduce drásticamente las emisiones contaminantes respecto de la gasolina y del diesel: de hecho, pruebas han demostrado que el gas natural produce hasta un 20% menos de gas invernadero respecto del gasóleo y hasta el 15% respecto del diésel. Además, como ya es sabido, el Gas natural no es tóxico, no es corrosivo, no contamina el agua, no es cancerígeno, se puede utilizar ampliamente y es mucho menos costoso respecto de la gasolina (aproximadamente un tercio).

Desde hace 25 años AEB Alternative Fuel Electronics cree fehacientemente en la potencialidad del Gas natural y del GLP. Desde siempre líder en el diseño y fabricación de dispositivos electrónicos para la conversión de los vehículos a GLP y Gas natural, AEB es el creador del primer variador de avance con patente internacional en 1984.

AEB continúa invirtiendo en la investigación de nuevas soluciones, no sólo para optimizar las emisiones y los consumos, sino también para garantizar elevadas prestaciones a los vehículos convertidos a Gas natural o GLP.


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